Infoxicación
Paola Mendes
La infoxicación se refiere a la sobresaturación de
información, ruido-interferencia, la cual incluso puede llegar a generar
angustia en el usuario por no sentirse en condiciones de encontrar la
información buscada. “Todo este fenómeno de multiplicación de la cantidad de
información que existe en el mundo se ha venido a llamar la ‘explosión de la
información’, aunque más bien debería llamarse la ‘explosión de la
desinformación’, indigerible y confundidora” (Cobo Romaní y Pardo Kuklinski,
2007)
La infoxicación no es un fenómeno reciente ni mucho menos. Alain
Toffer popularizó el concepto de “sobrecarga informativa (information
overload o infobesity)” en 1970, aunque mucho antes,
James G. Miller, en 1960, describió siete técnicas para evitar el
consumo intensivo de información (Lavenda, 2012). Recién el 16 de diciembre de 1996,
el término fue introducido por Alfons Cornella, en el newsletter Extra!-Net Nº 187.
En 2005, en el
sitio www.infonomia.com, Cornella publicó:
“En
su momento tuve el atrevimiento de definir un neologismo que ha tenido cierto
éxito: infoxicación. La palabra definía el exceso
informacional, de intoxicación informacional, en la
que tienes más información de la que humanamente puedes procesar y, como
consecuencia, surge la ansiedad (técnicamente information
fatigue syndrome). Pues bien, la infoxicación es un
problema de nuestra sociedad y, por tanto, también
una gran fuente de oportunidades”.
Este fenómeno
se produce principalmente tras la llegada de internet, su crecimiento tanto a
nivel de usuarios y en consecuencia el incremento exponencial de información.
Más información sólo provoca mayor confusión, puesto que bloquea la
capacidad de análisis y procesamiento. Y la intoxicación informativa está
ligada a otra patología asociada: la ansiedad por informarse, o infomanía, que
se caracteriza por la búsqueda constante de estímulos informativos, y una
agobiante sensación de angustia y vacío que es necesario llenar con... más
información.
La
ansiedad es una de sus principales consecuencias, algo que se ha denominado
técnicamente como “information fatigue síndrome”. Este término
ya fue acuñado en 1996 por el psicólogo británico David Lewis.
Diversos estudios advierten que
los centenares de mensajes que cada día saturan las casillas de los empleados son
una de las principales causas de estrés en las empresas. La mayoría de la gente
destina hasta dos horas por día a limpiar y ordenar sus casillas de mail, y en
muchos casos duplican ese promedio. Padecen el síndrome de ansiedad del e-mail
(e-mail anxiety), un mal que se agrava por el uso masivo de dispositivos
móviles (Ensinck, 2010).
Soluciones:
¿Qué soluciones
hay? Hay que diseñar instrumentos que nos permitan reducir el ruido
informacional que recibimos y organizar el tiempo que estamos conectados,
mejorando nuestra productividad y haciendo que nuestra experiencia sea más
satisfactoria. Y nos alejan de la angustia que provoca la “infoxicación”.
Informados sí, pero no saturados.
Según
Alfons Cornellá, “El problema y su
solución comparten el mismo origen: la red. Internet nos satura de información
pero al mismo tiempo nos proporciona las herramientas para no morir
“infoxicados”. El
punto crítico está en comunicar más eficientemente.”
Infoxicadobolg y
Ensinck, recomiendan:
o Aprender
a utilizar los buscadores, realizando búsquedas avanzadas para eliminar el
ruido y conseguir unos resultados más pertinentes a nuestras necesidades de
información.
o Priorizar
aquel contenido crítico que nos ayudará a conseguir nuestros objetivos inmediatos
y relegar aquel que nos puede ser útil más tarde
o Utilizar
herramientas que agilicen nuestra consulta de información, al permitirnos
seguir de forma centralizada los contenidos de varias páginas web sin tener que
entrar en cada una de ellas (Feedly, Flipboard, Google Currents…)
o Utilizar
las listas de Twitter y Facebook para agrupar determinados perfiles
o Organizarse
para la lectura de información en horarios determinados.
o
Desactivar el aviso de entrada de los mails
cuando debemos terminar una tarea.
o
Tratar cada mensaje electrónico una sola vez:
leerlo, responderlo o reenviarlo y borrarlo inmediatamente.
o
Crear carpetas para organizar la información que
llega por correo electrónico. Al principio parece engorroso, pero ayuda a
ahorrar tiempo de búsqueda.
o
Redactar los e-mails en forma breve y sin
preámbulos.
o
Propiciar el apagado de celulares y dispositivos
portátiles durante las reuniones. De este modo se evitan los malentendidos por
distracciones, y los encuentros se vuelven más rápidos y productivos.
Bibliografía:
Cobo Romaní, Cristóbal; Pardo Kuklinski, Hugo (2007). Planeta Web 2.0. Inteligencia
colectiva o medios fast food. Barcelona: Universitat de Vic.
Cornella,
Alfons (2005). Infoxicación. Disponible en: http://www.infonomia.com/infoxicacin/
Cornella,
Alfons (2011). Infoxicación. Disponible en: http://www.infonomia.com/infoxicacin/
Ensinck,
María Gabriela (2010). Infoxicación. En La Nación. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1290099-infoxicacion
Infoxicadoblog
(2014) La infoxicación. ¿Enfermedad Digital?. Disponible en: https://infoxicadoblog.wordpress.com/2014/02/21/la-infoxicacion-la-1a-enfermedad-digital/

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